¿Quién no se ha enfrentado alguna vez a una situación de frustración donde nuestros niños han alcanzado un nivel de rabieta imposible de calmar? ¿Puede ser el "FRASCO DE LA CALMA" una solución?
¿Quién no se ha enfrentado alguna vez a una situación de frustración donde nuestros niños han alcanzado un nivel de rabieta imposible de calmar?